lunes, 27 de mayo de 2013

Jeff Hornacek: Raza Blanca Tirador

Con su reciente fichaje como entrenador de los Phoenix Suns vuelve a la actualidad el nombre de Jeff Hornacek, un icono para los que crecimos con la NBA de los años '80 y '90. Precisamente fue durante su estancia en Arizona cuando se convirtió en All-Star, jugando el Partido de las Estrellas de 1992 (el del homenaje a Magic en Orlando), aunque seguramente muy pocos conocerán que 20 años antes ya se había estrenado en un All-Star y no precisamente pasando la mopa...

Verano de 1972. Atlanta Stadium. All-Star Game de la Major League Baseball. Como teloneros del gran partido saltan al diamante 8 chicos de entre 9 y 12 años, todos ellos ganadores de sus competiciones regionales del Pitch, Hit & Throw. Dados mis ínfimos conocimientos del béisbol me atrevo a comparar a este concurso con el Skills Challenge de la NBA, una prueba combinada donde los chicos muestran su talento lanzando, bateando, etc.

En la categoría de 9 años un tal Jeff Hornacek representanddo a los Chicago White Sox de su Illinois natal vence 379-264 a Steven Evans. 379 fue la tercera mejor puntuación de todo el concurso, sólo superado por los ganadores de la categoría de 11 y 12 años. ¡Menuda muñeca tuvo siempre el bueno de Hornacek!

Dos décadas más tarde ya se había cambiado de deporte. Ya no defendía los colores del equipo de Illinois, luchaba sin suerte contra ellos tratando de defender a un ex-jugador de los equipos menores de los White Sox apellidado Jordan.

¡Ay, lo que daría por viajar 40 años en la máquina del tiempo y ver a Hornacek en lo alto del montículo acariciándose la mejilla antes de lanzar la bola!

Little Jeff Hornacek in the 1972 MLB All-Star

lunes, 1 de abril de 2013

Las Faltas y Expulsiones de Wilt Chamberlain


“Y sobre esta fama de ser casero, creo que hay una parte en lo más profundo de mí que disfruta señalando una falta contra el equipo local, y luego quedándome de pie sólo, casi desafiando los gritos del público”

(Norm Drucker, Newsday, 10/2/1969)

“No creo que eso fuera un insulto, simplemente le dije la verdad” (Wilt Chamberlain, Sports Press Telegram, 4/1/1962)

LA EXTRAÑA PAREJA

Un listado exhaustivo con todos los récords y registros estadísticos significativos de Wilt Chamberlain en la NBA ocuparía unos 10 folios. De entre todos ellos, los 100 puntos que anotó el 2 de marzo de 1962 frente a los Knicks en el Hershey Sports Arena de Pennsylvania sin duda ocuparían el lugar más alto por su indudable carga simbólica. Un partido semiclandestino del que además de las palabras únicamente nos ha llegado parte del audio y la foto improvisada en el vestuario con el número 100.
A mí particularmente hay un número que siempre me ha llamado la atención por encima de los demás, los 48.5 minutos por partido que tuvo de media en la temporada 1961-62. Es como si un jugador tuviese un 101% de acierto en tiros libres, una estadística irracional que parece de otro planeta. 5 meses de competición, peleando bajo los tableros sin que el físico diga basta y sin ser eliminado por 6 faltas. Sirva como comparación su eterno rival, Bill Russell, que fue eliminado por faltas personales en 32 partidos durante su carrera NBA, ¡e incluso en un NBA All-Star Game!
Esta hazaña fue posible gracias a las 10 prórrogas que jugaron los Philadelphia Warriors aquella temporada, 50 minutos extra que permitieron elevar el promedio de minutos por encima de los 48. Chamberlain acordó con el entrenador Frank McGuire que jugaría todos los minutos, sentía que incluso cansado podría ayudar más al equipo que el jugador que lo relevase, y probablemente tenía razón. Sin embargo, no consiguió estar en pista la temporada completa, ya que le faltaron 8 minutos para alcanzar la perfección.

Chamberlain y Drucker
El 3 de enero de 1962 repetían enfrentamiento los Warriors y los Lakers en Los Angeles. El día de Año Nuevo el equipo californiano había ganado 114-111, pero este partido iba a ser distinto. La noticia era que la estrella local, Elgin Baylor, cambiaba las zapatillas de baloncesto por las botas militares, tras unos años en la reserva del ejército era llamado a filas. Jerry West (44 puntos) se multiplicó jugando incluso de alero, en la victoria de los Lakers 124-123, pero el momento más recordado del encuentro pasó a 8:33 del final del último cuarto. Norm Drucker pitaba pasos a Chamberlain, y el pívot le protestó ganándose una técnica. Como no paraba de hablar, el árbitro volvió a levantar sus brazos para señalar la segunda técnica que se convertía en la expulsión automática de Wilt, que camino de los vestuarios decidió volver a entrar en la cancha y ganarse una tercera técnica. La NBA le impuso una sanción de 150 dólares y pudo jugar el resto de minutos de aquella temporada.

“Puede que sea la primera expulsión, pero no será la última, si me vuelvo a cruzar con este árbitro…” –Wilt Chamberlain-

La vida de Norm Drucker siempre ha estado ligada al baloncesto. Primero jugando en el City College de New York y como profesional de la ABL en los años '40, antes de pasar al mundo del arbitraje universitario y posteriormente las ligas profesionales donde estuvo un cuarto de siglo dirigiendo partidos en la NBA y en la ABA, para finalmente pasar varios años como Director de Árbitros NBA tras su retirada en 1977.
Como podemos leer en la primera frase de este texto, Drucker era un árbitro con cierto afán de protagonismo, de los que a lo largo de los años iba ganando amigos en las canchas, banquillos, gradas y hasta medios de comunicación. Sin ir más lejos, cuando el entrenador de los Celtics Red Auerbach recibió la advertencia de la NBA de que a la próxima expulsión iban a sancionarle sin poder entrenar un par de partidos, esa misma noche a Drucker no le tembló el pulso y lo expulsó.

Ya en 1967 Chamberlain llegaba otra vez a Los Angeles, esta vez como jugador de los Philadelphia 76ers. Era un 15 de marzo, en la última semana de liga regular con el primer puesto asegurado, pero los Sixers dieron buena muestra de su potencial (un mes más tarde se convirtieron en campeones de la NBA) ganando por 123-138, y eso que Chamberlain no jugó en la segunda parte. A 1:15 del descanso el pívot suplente de los Lakers Mel Counts recibió la falta de Wilt, señalizada como ya habréis imaginado por Norm Drucker. De camino a la línea de tiros libres Chamberlain reclamaba que si aquello era una falta, en la jugada anterior él había recibido una mucho más fuerte que no se pitó. Primera técnica. El siguiente en protestar fue el alero Chet Walker que salió en defensa de su compañero, y también se ganó una nueva técnica. Cuando se calmó la situación, Chamberlain fue de nuevo a hacerle un comentario a Drucker, que no vaciló a la hora de pitar la segunda técnica y mandarlo a los vestuarios.

A pesar de la coincidencia de los protagonistas de ambas expulsiones, las únicas que me constan de Chamberlain en su carrera NBA, creo que sería injusto decir que Drucker simplemente buscaba destacar de entre el resto de árbitros siendo el único capaz de expulsar al gran Wilt. Encontramos un buen ejemplo en las finales de 1964 que enfrentaron a Warriors y Celtics. Con el partido decidido en el último cuarto Clyde Lovellette sustituyó a Bill Russell, y decidió darle un poco de picante al público empujando y lanzando codazos a Chamberlain, que después de avisarle vio como Lovellette insistía y decidió tomarse la justicia por su mano (por su puño concretamente) lanzando un golpe a la cara del jugador de Boston que acabaría en el suelo sangrando por la nariz.

En el libro ‘Tall Tales’ Drucker recordaba la historia: “No era sólo que Wilt estuviera preocupado por hacerle daño a alguien. Creo que a veces estaba avergonzado de su propia fuerza […] Clyde era un 2.10 que a esas alturas de su carrera estaba sobre los 130 kilos, la mayoría en su cintura. Siempre fue un poco payaso y provocó claramente a Wilt. […] Decidimos no expulsar a Wilt. Pitamos una falta y acabamos el partido.”

NCAA

Chamberlain 'volando'
como novato en Kansas
Mientras Wilt reescribía noche tras noche el libro de récords de la NBA a principios de la década de los ’60, las cosas no iban ni mucho menos tan bien en la universidad de Kansas, pero antes de hablar de lo que sucedió en 1960 vayamos a ver qué pasó unos años antes.

En 1955 los Jayhawks estrenaron el Allen Fieldhouse en honor a su mítico entrenador Phog Allen, que precisamente aquel año comenzó la última de sus 37 temporadas al frente del equipo. Las reglas de la NCAA entre 1954 y 1973 no permitían a los freshmen (jugadores de primer año) formar parte del primer equipo de la universidad, debían pasar su primera temporada con el resto de novatos jugando con el equipo junior y ganándose una plaza para la siguiente temporada. Chamberlain no fue una excepción, y tras elegir universidad entre las casi 200 propuestas que recibió, tuvo que esperar hasta  el otoño de 1956 con Phog Allen ya retirado de las canchas, para debutar con Kansas. El impacto fue inmediato.

20-2 en temporada regular y el título de la Conferencia Big 7 (la actual Big 12) con un balance de 11-1, los mejores resultados del equipo desde el campeonato de 1952. Alternaron con los Tar Heels de North Carolina la primera y segunda plaza de los rankings oficiales de equipos universitarios, llegando ambos de esta manera al torneo de la NCAA con el cartel de favoritos, y tras 4 eliminatorias se cumplían los pronósticos con la final soñada: North Carolina – Kansas. Wilt fue el jugador más destacado de la final con 23 puntos y 14 rebotes, consiguiendo el trofeo de MVP, pero se le escapó el campeonato de la manera más cruel. North Carolina conseguía completar una temporada perfecta (32-0) con una victoria por 54-53 después de 3 prórrogas. Hay que recordar que hasta el año 1983 la NCAA no adoptó el reloj de posesión hasta 1985. Con un 52-53 en el marcador en la penúltima jugada, Chamberlain taponaba el tiro de Tommy Kearns pero el rechace fue a manos de Joe Quigg, que a 6 segundos del final recibía la falta del pívot de Kansas y se iba a la línea de tiros libres para sentenciar el partido. En la última jugada, los Jayhawks fueron incapaces de hacer llegar el balón a las manos de Chamberlain y se desvaneció el sueño de conseguir el título.

Aquel sería el punto álgido de la etapa universitaria de Wilt Chamberlain. Su temporada de junior acabó antes de tiempo, con un total de 18 victorias en 23 encuentros, y 8-4 en los partidos de conferencia, quedando en segunda plaza detrás de sus vecinos de Kansas State que tenían al futuro Hall of Fame Tex Winter en el banquillo. Y ya como senior decidió no tomarse la revancha y abandonó el campus de Kansas. Como no podía entrar a la NBA hasta la siguiente temporada se unió a los Harlem Globetrotters, que ya habían intentado hacerse con sus servicios incluso antes de que acabase el instituto.

Unas semanas antes de que comenzara la temporada 1960-61 la NCAA golpeaba con fuerza a la universidad de Kansas. Recibieron una sanción que les apartaba durante 2 años de los Playoffs de la NCAA (March Madness) y también les impedía aceptar invitaciones durante ese periodo para participar en cualquier torneo NCAA. ¿El motivo de la sanción? La compra de un vehículo Oldsmobile que hizo Wilt Chamberlain en el verano de 1957, justo después de perder la final. El coche estaba valorado en más de 2.000 dólares y Chamberlain entregó su viejo Oldsmobile del ’53 como pago a cuenta. La diferencia según la investigación de la NCAA eran 1.564 dólares que habrían sido financiados por representantes de la universidad.

Chamberlain calificó la decisión de ridícula: “La NCAA siempre ha estado buscando algo en mi contra desde que jugaba en el instituto”. Y al menos en parte tenía mucha razón. En abril de 1956, meses antes de su debut con el primer equipo de Kansas, aparecía en prensa la noticia de la investigación de un partido que jugó con 16 años contra profesionales. Le acusaron de ocultar su identidad bajo el nombre de George Marcus (anotando 44 puntos) con un equipo llamado Pittsburgh Raiders contra los Cumberland Old Germans.

EL FINAL INESPERADO

Viendo las consecuencias que tuvo el tema del coche, entre otros asuntos, me voy a permitir la licencia de considerar el paso de Chamberlain por la NCAA como su primera gran etapa de jugador profesional y hablaros de un partido que se disputó el 18 de febrero de 1957.

Jugaban en el Allen Fieldhouse las universidades de Kansas y Oklahoma y el ambiente en las gradas estaba muy caldeado por la presencia del árbitro Kite Thomas. Este colegiado estuvo en el partido de Iowa de enero (39-37), la primera derrota de Kansas en la temporada, y su actuación fue muy discutida, sobre todo por las triples defensas que padeció Chamberlain durante todo el partido que le dejarían en tan sólo 12 puntos. Por si fuera poco, al ser Thomas un graduado de la universidad rival de Kansas State las sospechas de su imparcialidad eran bastante fuertes, pero lo que nadie podía imaginar es que iban a presenciar un momento histórico.

A 8:56 minutos para el final del partido, con Kansas dominando claramente por 59-44, Kite Thomas señalaba la quinta falta de personal de Wilt Chamberlain que se iba eliminado al banquillo, aunque los locales acabarían ganando con facilidad 76-56. El protagonista declaró al final del partido “ha sido la primera vez que me eliminan por faltas en toda mi vida”, y hoy podemos asegurar que tras más de 1000 partidos jugados después de aquella eliminación nunca más volvió a salir de la cancha por faltas personales.

Irónicamente, aquel día compartían protagonismo en la prensa dos noticias de Chamberlain: la de su expulsión y las declaraciones del propietario de los Celtics Walter Brown que afirmaba que ningún equipo de la NBA podía pagar lo que Chamberlain cobraba en Kansas…

Y antes de acabar un último apunte. El árbitro Kite Thomas antes de aparecer por las canchas de baloncesto universitario jugó profesionalmente a beisbol un par de temporadas. Y en una situación parecida se encuentra Don Schwall, pívot titular de Oklahoma en aquel partido y autor de 30 de los 56 puntos de su equipo, no creo que sea muy descabellado imaginar que tuvo un papel protagonista en las 5 faltas de Chamberlain. Resulta que tras graduarse en Oklahoma, Schwall tuvo una buena carrera como pitcher (lanzador) de beisbol, llegando a ganar en 1961 el premio al novato del año.

Lo que no fueron capaces de conseguir en 14 temporadas muchos de los mejores pívots de la historia de la NBA, pasó aquel 18 de febrero de 1957 gracias a un ex-bateador suplente armado con un silbato y la gran capacidad de eliminar de un futuro pitcher All-Star.

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Sabías qué... (23)

... Rick Barry alternó 2 números diferentes en su etapa con los Houston Rockets?

Números extravagantes como el #91 de Dennis Rodman (los Bulls tenían retirado el número 10 de Bob Love, y como todos sabemos 9+1 =10) o el #37 de Ron Artest (el homenaje a las semanas que el Thriller de Michael Jackson fue el disco más vendido) ya han pasado a la historia de las finales de la NBA. El caso que nos ocupa ni mucho menos tiene la misma notoriedad, pero creo que merece la pena rescatar la anécdota.

Tras una larga carrera a caballo entre los Warriors y la ABA en la que siempre había llevado el #24, su único número desde sus tiempos de jugador de instituto en New Jersey, en junio de 1978 Rick Barry firmó por los Houston Rockets, equipo con el que jugaría sus dos últimas temporadas como profesional. Allí se encontró con un Moses Malone que en su dilatada trayectoria acabaría llevando 8 números distintos, pero que en aquel momento no estaba por la labor de cederle el #24.
"Pensé que Moses Malone era demasiado grande para pedirle que cambiáramos los números" -Rick Barry-
Barry optó por tomar una decisión salomónica para no separarse de su querido número. Llevaría el #2 cuando jugase en Houston, y el #4 jugando fuera de casa. Un caso inédito en la NBA (al menos que yo sepa) que no he visto que esté prohibido con las reglas actuales, aunque si nos remontamos unas cuantas décadas atrás, en el baloncesto universitario era habitual que para facilitar la labora arbitral los equipos locales jugasen con números pares y los visitantes con impares.

miércoles, 5 de enero de 2011

El Angel de la Guarda de los Spurs

El 8 de diciembre de 1996 los Spurs perdían por 114-88 en su visita a los Golden State Warriors. Era el inicio de una temporada nefasta. Bob Hill veía que las 121 victorias que había conseguido en las dos últimas campañas no eran un aval suficiente para evitar que el balance de 3 victorias y 15 derrotas supusiera un relevo en el banquillo. El Presidente Jack Diller confirmaba el despido de Bob Hill y anunciaba que el General Manager Gregg Popovich asumía las funciones de entrenador interino. Bendita interinidad pensarán los seguidores de los Spurs. Aquel relevo, junto a una pizca de fortuna en forma de 7 pies con el #21 a la espalda, supuso el inicio de unos años mágicos para la franquicia.

Pero todos estos títulos no habrían sido posibles sin los años de trabajo de despachos de una persona, que por caprichos del destino no pudo contemplar como triunfaba su legado, ya que murió apenas 1 mes después de que Popovich cogiera las riendas del equipo en todos los sentidos.

A Angelo Drossos lo podríamos definir como un negociador nato. Un gran emprendedor siempre un paso por delante de sus adversarios, combinando imaginación y alma de visionario.

Hijo de emigrantes griegos, nació en 1928 en Texas. Antes de llegar al mundo de la canasta fue promotor de boxeo, regentó bares, concesionarios de coches y fue corredor de bolsa. Su llegada al baloncesto coincide con el nacimiento de los Spurs. En 1973, los propietarios de los Dallas Chaparrals de la extinta ABA, aceptaban la curiosa propuesta de Professional Sports. Este grupo empresarial encabezado por John Schaefer, Art Burdick, Red McCombs y el propio Drossos, consiguió la cesión de la franquicia por un periodo de 3 años con una opción de compra de 725.000$.

El acuerdo incluía el traslado de la franquicia a San Antonio para la temporada 73-74. En un principio estaba previsto que el equipo se llamara San Antonio Gunslingers (pistoleros), pero tras un concurso público se eligió el nombre de Spurs (espuelas). Algo tendría que ver que uno de los dueños, Red McCombs, naciera en la localidad de Spur.

En estos primeros años de ABA, el mayor éxito para el equipo fue conseguir la supervivencia en la competición, que en 1976 les permitiría formar parte de los 4 equipos que pasarían a engrosar las filas de la NBA. En lo deportivo, vieron como hasta en 3 ocasiones seguidas caían en primera ronda de los Playoffs, en las 2 primeras ocasiones contra Indiana y en 1976 contra los New York Nets. James Silas, que estaba desde la etapa de los Chaparrals, era la principal referencia ofensiva, aunque poco a poco un larguirucho jovenzuelo de Michigan llamado George Gervin comenzaba a brillar con luz propia. Gervin sería el puntal de la primera década de vida de los Spurs. Su presencia fue fundamental para que la franquicia se abriera camino en la NBA. 4 títulos de máximo anotador y 3 presencias en las semifinales de conferencia fueron los puntos álgidos de su etapa.

Con apenas 20 años, Gervin abandonó la universidad de Eastern Michigan para dar el salto a los Virginia Squires, donde coincidiría con Julius Erving. A finales de 1973 el Dr. J. fue traspasado a los Nets, pero la precaria situación económica de los Squires tenía difícil solución. Gervin era el único activo que quedaba en el equipo, y la venta de la franquicia era inminente. Llegados a este punto, Angelo Drossos aparece en escena. La venta de Gervin no se podía llevar a cabo por dos motivos principales:

- El All-Star de 1974 se celebraba en Virginia, y los fans de los Squires no habrían aceptado de buen grado la marcha de su estrella.

- Al estar inmersos en un proceso de venta, el comisionado Mike Storen tenía potestad para anular un traspaso que habría provocado un descenso de interés de futuros compradores.

Drossos llegó a un acuerdo con Earl Foreman, propietario de los Virginia Squires, para prestarle a principios de enero 225.000$. Una vez pasado el All-Star, si no se los podía devolver, Gervin se convertiría en jugador de los Spurs. Cuando llegó el momento de completar el acuerdo, como era de esperar Foreman no tenía los dólares, pero la sorpresa fue que tampoco quiso entregar el jugador. Apoyado por el comisionado, Foreman declaró el traspaso ilegal. Drossos no se echó para atrás. Llevó el caso a los tribunales y a mitad de febrero el juez de la corte federal del distrito de San Antonio (que casualmente era abonado del equipo texano) le daba la razón. George Gervin se convertía en jugador de los Spurs.

Después de ser una pieza clave en la absorción de los 4 equipos ABA por parte de la NBA, Drossos siguió trabajando desde los despachos para que siguiera mejorando la competición. Fue unos de los principales impulsores en la implantación de la línea de 3 puntos, y pionero (por necesidades obvias) a la hora de plantear la necesidad de un tope salarial que diese a los equipos las mismas posibilidades a la hora de competir.

Como buen negociador, siempre buscaba el trato más interesante para el equipo, aunque tuviera que tomar decisiones impopulares. Como cuando le pidió a James Silas que rebajara su ficha en 50.000$ antes de ser traspasado a los Cavaliers. También fue bastante polémica la renovación del contrato de George Gervin en 1980, después de liderar la tabla de anotadores de la NBA 3 años seguidos. Tras varios intentos infructuosos de acuerdo con el representante del jugador, Drossos decidió acudir a la prensa, y a sabiendas que iba contra las reglas del equipo, hizo públicas las 2 ofertas que habían realizado. Según él, quizás no eran las mejores de la historia ofrecidas a un deportista, pero seguramente eran de las más generosas a un deportista que aún tenía 3 años de contrato en vigor. La primera propuesta era de unos 3 millones de dólares por 5 años, y la segunda, tan estrafalaria como algunas de las que hubo en la ABA, incluía un pago anual de 100.000 $ durante 35 años tras la retirada del jugador. Para hacernos una idea de las ganancias de aquel tiempo, Moses Malone era el más retribuido con un sueldo cercano al millón anual. Finalmente Drossos cedió un poco y la renovación quedó en unos 3 millones a percibir en 4 temporadas, pero consiguió recuperar una de sus habituales cláusulas de su etapa en el boxeo, añadiendo una cantidad variable que subía por cada victoria conseguida en regular season por encima de las 35.

Esta no fue ni mucho menos la única aparición de Drossos en prensa. Es más, se podría decir que los reporteros de la época lo adoraban. Era una fuente inagotable de titulares:

- “En el pasado siempre habíamos ayudado demasiado a los compañeros que querían salir de esto. Teníamos esta curiosa política de no rechazar a ningún comprador a no ser que hubiese asesinado a nuestra madre” –dijo después de que la NBA aumentase los requisitos y los controles a la hora de vender franquicias-
- “Como presidente de los San Antonio Spurs de la ABA, ofrezco públicamente 50.000 $ a los Portland Trail Blazers para que vengan a jugar un partido contra mi equipo y se puedan familiarizar con nuestro humilde entorno y conozcan a nuestros jugadores sin nombre” –dijo Drossos respondiendo a la frase de “quién querría jugar en un sitio como San Antonio, si ni siquiera conozco a 1 jugador” que comentó el presidente de Portland en una reunión de la NBA, donde se trató el tema de absorber equipos de la ABA. Por supuesto, el máximo mandatario de los Blazers no recogió el guante y nunca se disputó el partido.
- David Robinson es más importante para esta ciudad que el Papa. Hasta la gente que no esté interesada por el baloncesto deberían conocerlo, al igual que los no cristianos se interesaron por el Papa” –declaró Drossos tras la visita de Juan Pablo II en San Antonio que congregó a más de 300.000 personas

En 1985 se marchó Gervin a acabar su carrera en Chicago. Atrás dejaba un ciclo brillante con 5 campeonatos de división y 3 finales de conferencia. Pero tras dos temporadas bastante flojas era hora de dar un cambio. Sin su gran estrella, Drossos vio como las penurias económicas del equipo aumentaban, y el apoyo popular estaba bajo mínimos. Con 8.000 personas su media de asistencia era la cuarta peor de la competición. Durante mucho tiempo fue cogiendo fuerza la posibilidad de que la franquicia cambiase de ciudad, y a esto había que sumar el desacuerdo que había con las instituciones locales para construir un nuevo pabellón, o al menos poder seguir en el mismo.

Finalmente, en 1988 y tras estar a punto de aceptar la oferta de unos empresarios de Houston, Drossos decidió vender por 47.000.000$ sus acciones a su amigo Red McCombs, que con esta adquisición se convertía en el accionista mayoritario de la franquicia. Pero unos meses antes de esta venta, Drossos volvió a mostrar sus dotes de visionario y se jugó su última carta para enderezar el futuro de su equipo.

Nos situamos en mayo de 1987. Los Spurs habían terminado la temporada con un balance de 28-54, el peor de sus 14 años de vida, pero tuvieron fortuna con el sorteo del draft y ganaron la primera plaza por delante de Phoenix. El center de la Marina americana David Robinson había sido sin discusión el mejor universitario del país. Cuando llegó el 22 de junio no había lugar a dudas, los Spurs iban a elegir al Almirante con el número 1 del draft. Ni siquiera el compromiso de 2 años que había adquirido con la Marina y que iba a retrasar su debut en la NBA hasta la temporada 1989-90 hizo dudar a Drossos a la hora de hacer la elección. Pero esta peculiaridad sí que supuso un gran impedimento a la hora de conseguir la firma del pívot. Si Robinson no aceptaba un contrato en esa temporada, podría volver a ser elegido en el draft de 1988, y si de nuevo no firmaba, cuando acabase sus obligaciones militares en 1989 se convertiría en un agente libre y podría llegar a un suculento acuerdo económico y deportivo con cualquiera de las grandes franquicias.

Después del draft, como era de esperar, Robinson le daba largas a los Spurs alegando que aún no había elegido un agente. La franquicia texana no tenía más remedio que esperar con preocupación. Había varios agentes en la lista de finalistas que manejaba, y el que más preocupaba a Drossos era Bob Wolf, representante de Larry Bird y muy amigo de Red Auerbach. Si Robinson lo escogía, ya lo veían en el futuro vistiendo de verde. Semanas después, la fortuna se volvió a aliar con San Antonio. Lee Fentress, amigo personal de Drossos, era el agente elegido. El center lo vio como el más compatible, y destacó de él que era una persona muy sencilla y volcada con su familia (mujer y 4 hijos). Una vez solventado la cuestión del agente, quedaba lo más difícil, convencer al jugador.

”Yo crecí en Virginia, nunca había puesto un pie en Texas y no sabía prácticamente nada de la ciudad. Antes del draft me imaginaba como sería jugar en Boston o en Los Angeles, pero nunca había considerado San Antonio” –dijo Robinson años después-

El primer paso para convencerlo fue un lujoso fin de semana para visitar la ciudad con su familia. Nada más bajar del avión, cientos de fans le esperaban con un “David di que sí” escrito en sus pancartas. Conoció al alcalde, cuerpo técnico, jugadores… y viajó en limusinas, helicópteros, etc., en definitiva, Drossos no escatimó en gastos y la excursión le costó unos 50.000$ que por poco no le sirvieron de nada.

San Antonio como lugar para vivir le gustó al pívot más de lo que había imaginado, pero llegaba la hora de hablar de números, con una cantidad muy clara como referencia: los 30 millones por 10 años que había firmado en 1985 Patrick Ewing.

“Antes de comenzar era un poco escéptico. A nadie le gusta ser la estrella de un equipo perdedor, y quería que me demostrasen que realmente querían apostar por convertirse en una franquicia ganadora. Después de la reunión estaba seguro de que no iba a firmar” –declaró Robinson.-

Con un exceso de realismo, Drossos le planteó que la delicada realidad de la franquicia no le permitía pagarle tanto como otros equipos, a la vez que le prometía que él se iba a convertir en el jugador capaz de darle la vuelta a esta situación.

En las siguientes semanas, los inversores de los Spurs tomaron la decisión de tirar la casa por la ventana y apostar firmemente por Robinson. En un club que había sobrevivido a base de arañar hasta el último centavo, este movimiento suponía un claro punto de inflexión. Consiguieron convencer al jugador en cuanto a la seriedad del proyecto, pero las negociaciones con sus representantes serían más complejas.

“Le dije a Lee que escribiese la cantidad que querían, que se la daríamos. Pero le pedí que al menos me dejase unos cuantos dientes para poder comer” –dijo Angelo Drossos-

Desde septiembre hasta noviembre se extendieron las conversaciones para la firma del contrato. En la reunión decisiva, tras el enésimo farol de Drossos que rompía las negociaciones, el propio Lee Fentress tuvo que perseguirlo por las escaleras para que regresara a firmar el contrato aceptando su última enmienda. Todo quedaba resuelto con un montante total de 26 millones en 10 años, incluyendo 1 millón en las 2 primeras temporadas en las que Robinson no estaría con el equipo.

En el currículum de premios de Angelo Drossos destacan el de Ejecutivo del Año en la temporada 77-78, y su ingreso en el Hall of Fame de los deportes de San Antonio en 1996. Su reloj vital no le permitió ganar ningún anillo como dirigente, aunque nadie duda que sin sus años de dedicación no los habrían conseguido.

10 de octubre de 1973. Primer partido de la temporada de la ABA entre los Spurs y San Diego. Estas fueron las premonitorias palabras de Drossos en la previa:

“San Antonio siempre ha tenido la imagen de una ciudad de ligas menores. Ahora tenemos la oportunidad de demostrar que podemos apoyar a una gran franquicia deportiva, y vamos a hacer todo lo posible para llegar a lo más alto”



-Artículo preparado originalmente para el programa de radio 'Basketaldia' en octubre de 2008-

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Quién dijo... (22)

Walter Szczerbiak.
Imagen de RemembertheABA.com
"... no puedo comprender cómo no hay más gente aquí. Hoy es la noche de Walt Szczerbiak, y todos los que se llamen Szczerbiak pueden entrar gratis."

Fred Cranwell, director de relaciones públicas de los Pittsburgh Condors. ABA, Where amazing happened.

Walter Szczerbiak se graduó en George Washington en 1971 y tras ser cortado en la pretemporada de los Phoenix Suns que lo habían elegido en el draft de la NBA, decidió volver a casa (Pittsburgh) y probar con el equipo de la ciudad, sin importarle demasiado a nadie que sus derechos los tuvieran los Dallas Chaparrals. Allí jugaría su única temporada en las ligas profesionales americanas, ya que los Condors desaparecieron en 1972, y un año más tarde comenzaría su aventura española en el Real Madrid.

Aquel 14 de diciembre de 1971, en la noche de Walt Szczerbiak, sólo hubo 1.079 espectadores según las "estadísticas oficiales", y el único Szczerbiak que estuvo en el pabellón se pasó todo el partido sentado en el banquillo.


Una historia cortita para acabar el año. ¡Feliz 2011 a todos!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Sabías qué... (22)

... un entrenador fue capaz de superar el record de técnicas en una temporada que ostenta Rasheed Wallace?

Recurrimos una vez más a un viejo conocido de este blog: Kevin Loughery.

En la temporada 1999-2000 Rasheed Wallace con 38 técnicas destruyó el record anterior de la NBA, y un año más tarde aumentó su leyenda elevando el registro hasta 40. Por mucho que la NBA haya recomendado recientemente a los árbitros mano dura, pitando algunas técnicas por protestas mínimas, creo que a nadie se le pasa por la cabeza que el record de Sheed vaya a ser superado a corto plazo. Pero, ¿y si el record realmente no fuera suyo? Entra en escena Kevin Loughery, entrenador entre otros equipos de los Nets durante la década de los 70, primero en la ABA y tras la fusión de competiciones en la NBA. Durante la temporada 1977-78, su reconocida fama de "protestón" alcanzó nuevas cotas hasta llegar a las 42 técnicas. Flaco favor le hacía a su equipo enemistándose con el colectivo arbitral, circunstancia que casualmente o no acabó provocando que los Nets fueran el segundo equipo con más faltas señaladadas en contra.

Pese a tener el peor balance de la liga (24-58) los Nets no cesaron a Loughery, que con la nueva temporada no tuvo reparos en seguir con sus quejas. A punto de acabar el año, el 28 de diciembre de 1978, los Nets recibían la visita de Kansas City en el 32º partido de la temporada, y Loughery perdió los papeles. A 1:05 del final, camino de la cuarta derrota seguida en casa, hizo un comentario al árbitro novato Roger McCann. Este, se giró y le dio las gracias antes de señalarle la segunda técnica del partido que conllevaba su expulsión automática. Inmediatamente el entrenador entró en la pista y se fue a increpar y empujar a los otros 2 árbitros, Don Murphy y Mike Mathis. Su 26ª técnica en 32 partidos (a ritmo de destrozar su propio record) le iba a salir cara.

Tres partidos suspendido de empleo y sueldo, y una sanción de 1.000 $ fue el castigo que le impuso el comisionado Larry O'Brien por sus "acciones antideportivas y su comportamiento gesticulante". Estaba claro que no era la mejor manera de alejar las sospechan de conspiración arbitral que sobrevolaban las oficinas de los Nets. Tan delicada era la situación, que en el partido de su retorno tras la sanción la prensa se apresuró a destacar su buen comportamiento "Técnicamente hablando el nuevo Loughery lo está haciendo bien. Ni siquiera estuvo cerca de ganarse una técnica, su comportamiento con los árbitros fue ejemplar." -Associated Press 8 de enero de 1979-

Pronto se acabaría esa falsa luna de miel. En el siguiente partido contra los Bulls le cayó la técnica número 27, y 2 días más tarde contra los Lakers Loughery volvió a estallar, aunque a su favor hay que decir que en aquella ocasión no le pegó a nadie. A 11 segundos del final, con un empate a 116 y posesión de los Nets, Phil Jackson perdió el control del balón que se perdió a saque de banda que los colegiados señalaron a favor de los Lakers ante la "sorpresa" de Loughery. Nueva técnica, tiros libres para Adrian Dantley y se acabó el partido.

"Creo que hay una conspiración contra mi persona por parte de al menos 2 árbitros" dijo Kevin Loughery en la rueda de prensa. Precisamente habían sido "los agredidos" Mathis y Murphy los que pitaron aquel encuentro. El General Manager de los Nets Charles Theokas destacó el poco tacto de la NBA "Desde los últimos problemas que tuvimos hemos estado muy encima de nuestro entrenador, y Kevin ha hecho un gran trabajo controlándose y siguiendo todos los protocolos. Lo que ha sucedido esta noche deja en entredicho a la competición"

Unos días más tarde se produjo el inevitable encuentro de todas las partes implicadas en las oficinas de la NBA de New York. Tras una hora y media de reunión lo único que quedó claro era que los Nets tras ser advertidos de las fuertes sanciones económicas que les corresponderían en el caso de seguir con aquella actitud, pidieron disculpas y se retractaron de todas las "falsas acusaciones" que habían aparecido publicadas en prensa. Es de suponer que la NBA por su parte habló con sus árbitros para que relajasen sus sílbatos en los partidos contra los Nets. El resultado fue bastante positivo. La NBA consiguió atajar cualquier atisbo de conspiración arbitral, y a Loughery "sólo" le pitaron 14 técnicas en la segunda mitad de la regular season, consiguiendo igualar su registro de 42 de la temporada anterior. De todas maneras en el primer partido de playoffs contra Philadelphia fue expulsado por 2 técnicas y consiguió deshacer el empate.

En junio de 1979, después de acabar la NBA, los General Managers de los 20 equipos aprobaron por unanimidad la creación de una zona técnica delimitada por 2 líneas que no podía ser traspasada por ningún miembro del banquillo. También le dieron el visto bueno a la propuesta de sancionar con un partido a cualquier jugador/entrenador que acumulase 12 técnicas, con 2 partidos a las 18 y así sucesivamente.
Como ya lo habían hecho antes George Mikan o Kareem Abdul-Jabbar, Kevin Loughery también sirvió de inspiración para un cambio de normativa.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

La última víctima del maldito draft NBA de 1986

Casi ha pasado un cuarto de siglo de un draft que siempre será recordado por la muerte por sobredosis de Len Bias pocas horas después de ser elegido número 2. Ligados a su desgracia quedan una retahíla de jugadores (Brad Daugherty, Chris Washburn, Williams Bedford, Roy Tarpley, Maurice Martin, Mark Alarie, Buck Johnson o Drazen Petrovic entre otros) que por diferentes causas (drogas, lesiones, etc.) no pudieron alcanzar su máximo potencial en la NBA.
Tantos años después, el destino ha querido apuntarse una muesca más en tan fatídica lista, aunque la ciencia parece que ha llegado a tiempo para intentar suavizar la desgracia.

En la primavera de 1981 Mike Williams y Dan Ivankovich eran 2 jóvenes de Illinois que como tantos otros estaban a punto de comenzar su vida universitaria, aunque con la peculiaridad de que ambos habían sido las estrellas del equipo de baloncesto de su instituto. Además de duelos en las canchas, también compartieron recortes de prensa, como cuando fueron elegidos en su año senior por el diario Champagne News-Gazette entre los mejores jugadores del estado de Illinois, junto a otros que nos pueden sonar como el alemán Uwe Blab o Jeff Hornacek. Ivankovich, un pívot de 2.08, había promediado 23 puntos y 13 rebotes en el Glenbrook South High School, y a diferencia de Williams que optó por aceptar la oferta de la universidad de Cincinnati, decidió quedarse cerca de casa, en la ciudad de Chicago donde había vivido desde que abandonara con 3 años su Zagreb natal. De entre los cientos de cartas que había recibido eligió la universidad de Northwestern, que forma parte de la poderosa conferencia Big Ten.

Con el premio de "Jugador más intimidador de Illinois" bajo el brazo, Williams dejaba atrás el instituto De LaSalle para comenzar el primer viaje, relativamente corto, de su larga carrera en el mundo del baloncesto hasta el campus de la universidad de Cincinnati. Allí pasaría sus 2 primeras temporadas de la NCAA con unas medias de 11 puntos y 7,5 rebotes, hasta que decidió pedir el transfer a la universidad de Bradley, regresando al estado de Illinois. Tras pasar el año en blanco de rigor por el cambio de universidad, se encontró un equipo bastante potente cargado de jugadores conocidos como el escolta Hersey Hawkins, el ex-baskonista Voise Winters o Jim Les, que tuvo un paso fugaz en la ACB por Salamanca y actualmente es el entrenador de la universidad de Bradley. Williams rebasaba por poco los 2 metros pero tenía un gran poderío físico, y se convirtió en "Massive Mike" la pieza perfecta para cuadrar el juego interior de un equipo que en 1986 quedó invicto en la Mountain Valley Conference, alcanzó el 9º puesto de los rankings oficiales y llegó hasta segunda ronda del torneo NCAA, donde se encontraron con los futuros campeones, los Louisville Cardinals de Pervis Ellison.

Meses más tarde Mike Williams fue elegido por los Golden State Warriors en la tercera ronda del draft de 1986, aunque necesitó pasar varias pretemporadas sin éxito antes de conseguir debutar en la NBA en la temporada 1989-90 donde tuvo unos minutos en 21 encuentros con Atlanta y Sacramento. Aunque Williams pasó la mayor parte de su carrera en la CBA (6 temporadas y un título en 1996 con los Sioux Falls Skyforce) su debut profesional fue en España en Primera División con el Juver Murcia, donde estuvo dos temporadas entre 1986 y 1988. Después de su breve paso por la NBA, en 1990 llegó a tierras gallegas para ayudar al Caixa Ourense a conseguir la salvación en los Playoffs de descenso de la ACB, promediando en 8 partidos 16 puntos y 10 rebotes. Tuvo tiempo de sobra para recorrer medio mundo, jugando en países tan distintos como Turquía, Argentina, Islandia, Grecia, Hong Kong o Francia antes de su retirada en el año 2000, e incluso formó parte de la selección USA que participó en los Juegos Panamericanos de Mar de Plata 1995. Compartiendo plantilla con otros jugadores de ligas menores, como el "eterno" ACB Larry Lewis, Williams llegó a la final donde fueron derrotados por la selección Argentina con jugadores como Milanesio, Espil, Racca, Oberto o Wolkowyski.

Tras colgar las botas llegaba el momento para Mike Williams de decidir qué hacer con su vida.
"Lo habitual era que pesara 135 kilos después de desayunar, 140 después de la comida y 145 después de la cena, así que teniendo en cuenta mi constitución física lo ideal era convertirme en guardaespaldas" -Mike Williams-
Pero lo que nunca habría imaginado era que su carrera como guardaespaldas iba a ser más breve que su trayectoria deportiva. Hace apenas un año, el 29 de noviembre de 2009, tras una década protegiendo a estrellas de Hollywood recibió ocho disparos al intervenir en una pelea en un club de Atlanta. Pasó dos meses en coma con una grave lesión en la médula espinal, perdió un riñon y parte del hígado, y aún tuvo suerte de salvar la vida, pero quedó paralizado de cintura para abajo. Aquellas ocho balas habían derrotado a "Massive Mike", el hombre que siempre se había caracterizado por su fuerza se derrumbaba viendo como unos criminales le condenaban a él y a su familia a un futuro lleno de dolor e impotencia..

En el mes de junio, ya de vuelta en Chicago, Mike estaba viendo un reportaje en la cadena ESPN sobre un superviviente de los terremotos de Haití que había sufrido una lesión en la médula, y como un doctor le estaba ayudando a volver a andar. Habían pasado casi 30 años, pero su memoria le indicó el camino a la esperanza.
"Tardé un rato en darme cuenta quién era. Pero de repente me acordé de él, era 'Big Dan' le envié un e-mail y enseguida me telefoneó" -Mike Williams-
Dan Ivankovich no tuvo suerte con el baloncesto. En aquel verano del 81 se lesionó de gravedad la rodilla antes de comenzar la universidad, y aunque pudo jugar varias temporadas en Northwestern su brillante futuro deportivo se cortó de raíz. Sin embargo, no desaprovechó el tiempo y transformó aquella beca deportiva en un doctorado en medicina que le ha permitido convertirse con el paso de los años en un afamado cirujano especializado en reconstrucción de articulaciones y con una gran vocación de ayudar a los más desfavorecidos.
"Cuando Mike ingresó en el hospital me alegré de que al menos pudiera mover los dedos de los pies. Estaba débil y era imposible que se levantara. 5 semanas más tarde pudo dar sus primeros pasos. Mike Williams es la persona que ha trabajado más duro en la rehabilitación de una lesión de médula espinal" -Dan Ivankovich-
Mike Williams dedica tres horas diarias a su rehabilitación y ya es capaz de dar 20 pasos con un andador antes de cansarse. Ivankovich está intentando conseguirle una "prótesis robótica" para sus piernas, un aparato ideado con fines militares que le permitiría poder caminar una mayor distancia.